El precio del gas vuelve a demostrar que puede influir de forma importante en la factura eléctrica de empresas e industrias, incluso en un sistema con cada vez más energías renovables. En agosto de 2026, las renovables produjeron el 53,6% de la electricidad generada en España y la fotovoltaica fue la primera tecnología del mix. Aun así, cuando disminuye la producción solar y eólica, los ciclos combinados de gas siguen siendo necesarios y pueden elevar considerablemente el precio mayorista.
Para una empresa, la conclusión es relevante: reducir la factura energética ya no consiste únicamente en consumir menos, sino en decidir cuánto comprar de la red, cuándo hacerlo y qué parte de la energía puede producirse, gestionarse o almacenarse localmente.
Reducir la factura eléctrica de una empresa
Las renovables reducen la dependencia del gas, pero no la eliminan
España dispone hoy de una estructura de generación eléctrica muy diferente a la de hace unos años.
Según Red Eléctrica, las tecnologías renovables generaron 13.640 GWh durante agosto de 2026, un 11% más que un año antes, y representaron el 53,6% de la generación eléctrica nacional.
La solar fotovoltaica fue, por quinto mes consecutivo, la primera fuente de generación eléctrica, con:
- 7.445 GWh producidos.
- Un incremento interanual del 27,5%.
- El 29,2% del mix eléctrico.
Red Eléctrica estima además que las instalaciones de autoconsumo generaron alrededor de 1.600 GWh durante agosto.
Son cifras importantes porque una mayor generación renovable desplaza tecnologías con costes variables superiores y reduce la exposición del mercado eléctrico a los combustibles fósiles.
El Banco de España ya había cuantificado este efecto: durante el primer semestre de 2024, el precio mayorista de la electricidad fue más de un 40% inferior al que se habría producido si la generación eólica y solar se hubiera mantenido en los niveles de 2019.
Sin embargo, producir mucha electricidad renovable en términos mensuales no significa disponer de ella durante todas las horas del día.
Ahí aparece el problema.

¿Por qué sube la electricidad si España produce tanta energía renovable?
La explicación está relacionada con el funcionamiento del mercado eléctrico y, sobre todo, con el momento en el que se produce y consume la energía.
La producción fotovoltaica se concentra fundamentalmente durante las horas solares. Cuando llega la tarde y desaparece la generación solar, el sistema necesita recurrir a otras tecnologías para satisfacer la demanda.
En agosto de 2026, por ejemplo, los ciclos combinados de gas representaron el 20,7% de la generación eléctrica española, convirtiéndose en la segunda tecnología del mix por detrás de la fotovoltaica.
Cuando una central de ciclo combinado resulta necesaria para cubrir la demanda, el coste del gas vuelve a adquirir una importancia considerable en la formación del precio mayorista.
Y el gas se ha encarecido.
Los datos de MIBGAS muestran que a mediados de septiembre el producto para el resto del mes se situaba por encima de los 82 €/MWh.
El resultado es una paradoja solo aparente: España puede generar más electricidad renovable y, al mismo tiempo, sufrir episodios de electricidad cara.
De hecho, el mercado diario español registraba el 12 de septiembre un precio medio de 118,28 €/MWh, con un máximo de 213,63 €/MWh, según OMIE.
Las renovables amortiguan la exposición al gas, pero todavía no pueden eliminarla durante todas las horas.
Qué significa esta volatilidad para la factura energética de una empresa
Para una industria o una empresa con un consumo eléctrico significativo, la cuestión importante no es únicamente cuál será el precio medio de la electricidad durante los próximos meses.
Es necesario conocer cómo coincide su curva de consumo con las diferentes condiciones del mercado.
Dos empresas con el mismo consumo anual pueden tener costes energéticos diferentes si una concentra su actividad durante las horas solares y otra mantiene una demanda elevada durante la tarde y la noche.
Por eso, analizar exclusivamente los kWh consumidos ofrece una visión incompleta.
Una estrategia energética empresarial debería estudiar, entre otras variables:
- curva horaria de consumo;
- potencia máxima demandada;
- distribución del consumo durante la jornada;
- precio efectivo de compra de electricidad;
- potencia contratada;
- producción disponible de una posible instalación fotovoltaica;
- porcentaje de autoconsumo directo;
- excedentes;
- consumo fuera de las horas de producción solar;
- posibilidades de almacenamiento;
- capacidad para desplazar determinados consumos.
Esta información permite pasar de una estrategia basada únicamente en comprar electricidad a otra basada en gestionar energía.
Y esa diferencia resulta especialmente importante en periodos de volatilidad.

Autoconsumo industrial: reducir la energía comprada a la red
Una instalación de autoconsumo industrial permite producir una parte de la electricidad directamente en la propia empresa.
Esto introduce una diferencia fundamental frente a limitarse a contratar electricidad en el mercado: una parte del consumo deja de depender directamente del precio de compra de la energía durante las horas de producción fotovoltaica.
Cuanto mayor sea la coincidencia entre producción solar y consumo industrial, mayor puede ser el aprovechamiento directo de la instalación.
Por eso, una cubierta fotovoltaica no debería dimensionarse únicamente en función del espacio disponible.
Debe analizarse primero cómo consume energía la empresa.
Una instalación sobredimensionada puede producir excedentes que no siempre aporten el retorno esperado. Una instalación demasiado pequeña, por el contrario, puede desaprovechar una parte del potencial de ahorro existente.
El objetivo es encontrar un equilibrio entre producción, consumo, inversión y retorno económico.
En Prodesol ya hemos abordado esta evolución del mercado en nuestro análisis sobre el reto del autoconsumo y las oportunidades para empresas.
Almacenamiento: trasladar la energía solar a las horas más caras
El siguiente paso es especialmente interesante en el escenario actual.
La fotovoltaica produce durante el día, pero algunos de los precios más elevados pueden aparecer precisamente cuando esa generación empieza a desaparecer.
Las baterías permiten almacenar una parte de la energía producida durante las horas solares para utilizarla posteriormente.
Esto no significa que instalar una batería sea rentable automáticamente.
El almacenamiento debe dimensionarse a partir de datos reales de consumo, producción, precios y ciclos previstos.
En determinadas instalaciones industriales puede utilizarse para:
- aumentar el porcentaje de autoconsumo;
- aprovechar excedentes fotovoltaicos;
- desplazar energía desde unas horas hacia otras;
- reducir determinados picos de potencia;
- disminuir compras de electricidad durante periodos de mayor precio;
- aumentar el control sobre el coste energético.
Prodesol analiza con más detalle estos factores en el artículo sobre almacenamiento energético con baterías en España.
El propio sistema eléctrico está avanzando en esa dirección. El Ministerio para la Transición Ecológica anunció en septiembre de 2026 la creación de un nuevo mercado de capacidad en el que podrán participar generación, almacenamiento y demanda. El objetivo declarado es aportar firmeza y flexibilidad al sistema y facilitar una mayor integración renovable.
Por tanto, la tendencia no apunta solamente hacia producir más electricidad renovable. Apunta hacia producirla, almacenarla y consumirla de forma más inteligente.

De la factura eléctrica a la gestión energética
Este cambio también modifica la manera en que una empresa debería plantear su estrategia energética.
La pregunta tradicional era:
¿A qué precio estoy comprando la electricidad?
Ahora hay que añadir otras:
¿En qué horas la compro?
¿Qué parte puedo producir directamente?
¿Cuándo tengo excedentes?
¿Qué consumos puedo desplazar?
¿Me interesa almacenar energía?
¿Está correctamente dimensionada mi instalación?
La combinación de autoconsumo, monitorización, almacenamiento y gestión de la demanda permite actuar sobre variables que una empresa sí puede controlar.
No elimina la volatilidad del mercado eléctrico, pero puede reducir la exposición de la empresa a esa volatilidad.
El reciente encarecimiento del gas demuestra precisamente por qué esta cuestión es relevante.
España dispone de mucha más generación renovable y esa expansión está ayudando a contener los precios. Pero mientras el sistema necesite centrales de gas en determinadas horas, las oscilaciones internacionales de este combustible podrán seguir trasladándose al mercado eléctrico.
Para una empresa, esperar simplemente a que baje el precio del mercado no constituye una estrategia energética.
Analizar el consumo, estudiar el potencial de autoconsumo industrial, valorar el almacenamiento y monitorizar la instalación permite actuar sobre la parte de la factura que sí puede gestionarse.
En Prodesol estudiamos cada instalación a partir de sus necesidades energéticas reales para determinar qué combinación de generación, almacenamiento, monitorización y gestión puede tener sentido técnica y económicamente.
Puedes contactar con Prodesol para estudiar el consumo energético de tu empresa y valorar las diferentes alternativas.
También puedes seguir las novedades sobre autoconsumo, almacenamiento y mercado eléctrico en LinkedIn de Prodesol.
Preguntas frecuentes
¿El autoconsumo protege a una empresa frente a las subidas del precio de la electricidad?
El autoconsumo puede reducir la cantidad de electricidad que una empresa necesita comprar de la red durante las horas en las que existe producción fotovoltaica. Por tanto, reduce su exposición a las variaciones del precio eléctrico en esa parte de su consumo. El ahorro real depende de la curva de demanda, el tamaño de la instalación, la producción solar, el contrato eléctrico y otros costes de la factura.
¿Merece la pena instalar baterías si una empresa ya tiene placas solares?
Depende del perfil de consumo y de los excedentes disponibles. Una batería puede resultar útil cuando existe energía solar que no se consume directamente y hay demanda en otras horas, pero su rentabilidad debe calcularse individualmente. Es necesario estudiar capacidad, ciclos, precios horarios, degradación, garantías, inversión y ahorro previsto antes de dimensionar el sistema.

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